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martes, 21 de enero de 2025

🔽 Telefónica, la última víctima de los tentáculos empresariales de Sánchez

De las 21 empresas en las que la SEPI tiene participación por encima del 5 %, solo en tres —Epicom, Saeca y Ebro Foods— el Gobierno no ha colocado al frente a afines del PSOE o amigos


Pedro Sánchez, durante el 'Spain Investors Day'.EP

La repentina salida de José María Álvarez-Pallete de la presidencia de Telefónica fue orquestada hace meses por el Gobierno para hacerse con el control de la teleco. Desde la llegada de Pedro Sánchez a Moncloa, el madrileño no ha escatimado esfuerzos en aumentar la participación del Estado en empresas estratégicas, en las que ha colocado a amigos y afines al PSOE a discreción.

Con Javier de Paz como hombre fuerte en el consejo desde que José Luis Rodríguez Zapatero le colocara en 2007 como contraprestación por la entrada de Manuel Pizarro, Sánchez llevaba tiempo intentando «influir» en la empresa. No fue hasta la inesperada entrada de STC, propiedad del fondo soberano saudí, en el accionariado de Telefónica, en septiembre de 2023, cuando vio la oportunidad.

Bajo la excusa de mantener la españolidad de una empresa capital para los intereses nacionales, el Ejecutivo aprobó la compra, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), del 10 % del capital social de Telefónica en una operación que se cerró por unos 2.285 millones de euros. Desde entonces, la salida de Pallete era cuestión de tiempo —Sánchez sospecha que el expresidente conocía la intención de los saudíes—, pero ha sorprendido la urgencia de la operación.

Al frente de la compañía estará Marc Murtra, al que el Gobierno había colocado en Indra. Ingeniero industrial con experiencia a mitad de camino entre el sector público y el privado, se trata de una persona cercana a los socialistas catalanes y, concretamente, a Salvador Illa. Su nombramiento, de hecho, despertó cierta controversia por su marcado perfil político y la imagen de intervencionismo que proyectó el Ejecutivo en ese momento.

Esto es algo que a Sánchez le ha importado poco desde que llegó al poder en junio de 2018, que ha aprovechado la participación del Estado a través de la SEPI para colocar a gente cercana a su entorno en los puestos clave.

El caso más problemático ha sido RTVE. En 2018 se nombró a Rosa María Mateo, pero dejó el puesto en 2021 con polémica. A continuación fue nombrado José Manuel Pérez Tornero, que acabó dimitiendo por pérdida de apoyo del consejo y fue sustituido por Elena Sánchez de manera interina. Esta fue cesada tras el controvertido fichaje de David Broncano y ocupó su lugar Concepción Cascajosa, que también dio que hablar. De momento sigue José Pablo López, que previamente fue fulminado por Elena Sánchez por el asunto de La Revuelta.

Para Correos, Sánchez colocó en 2018 a su amigo y ex jefe de gabinete Juan Manuel Serrano en una más que una discutible decisión después de dejar un agujero de más 1.000 millones de euros. En diciembre de 2023 salió de la empresa pública para dejar su lugar a Pedro Saura, también una persona de confianza del presidente que al menos había demostrado cierta competencia al frente de Paradores, donde acabó recalando Raquel Sánchez, exministra socialista de Transportes. Serrano, por cierto, ha acabado como presidente de la Seitt, entidad encargada de gestionar las autopistas rescatadas en 2017.

Porcentaje de participación de la SEPI por empresa

RTVE
100%
Correos
100%
Navantia
100%
Hunosa
100%
EFE
100%
Sepides
100%
Mayasa
100%
Cofivacasa
100%
Hipódromo Zarzuela
95,78%
Saeca
80%
Cetarsa
79,18%
Ensa
78,75%
Enusa
60%
Tragsa
51%
Mercasa
51%
Epicom
40%
Indra
28%
Enresa
20%
Redeia
20%
Ebro Foods
10,36%
Telefónica
10%
Hispasat
7,41%
Enagas
5%
Airbus
4,12%
IAG
2,52%

La Agencia EFE está presidida desde 2023 por Miguel Ángel Oliver, ex secretario de Estado de Comunicación con Sánchez y candidato en 2019 para las listas de Madrid. En Redeia, la antigua Red Eléctrica, Jordi Sevilla dimitió por las injerencias de María Teresa Ribera y Podemos, y fue sustituido por Beatriz Corredor, exministra de Vivienda con Zapatero y secretaria de Ordenación Territorial y Vivienda del PSOE.

En Enagás, donde la sociedad estatal cuenta con el 5 %, el Ejecutivo mantuvo a Antonio Llardén, pero le despojó de funciones ejecutivas tras la remodelación del consejo en 2022, cuando colocó miembros ligados al PSOE bajo el control de Arturo Gonzalo, ex alto cargo del Ministerio de Ambiente con Zapatero.

En Hunosa, la SEPI nombró presidente a Enrique Fernández, senador del PSOE y exconsejero de Industria en Asturias en sustitución de Gregorio Rabanal, de perfil técnico y con una dilatada experiencia en la empresa minera, en la que había ocupado varios puestos. Para Enusa, empresa especializada en la fabricación y suministro de componentes nucleares, el Gobierno situó al exgerente del PSOE Mariano Moreno.

Al frente de Enresa se encuentra Olga García, exconsejera socialista en Extremadura, que durante su etapa en la Junta se mostró favorable al cierre de Almaraz, aunque luego cambió de opinión y apoyó una prórroga.

De las 21 empresas en las que la SEPI tiene participación por encima del 5 %, solo en tres el Gobierno no ha colocado al frente a afines o amigos

Para Hispasat, la SEPI se decidió por Pedro Duque en sustitución de Jordi Hereu, actual ministro de Industria. Si bien Duque fue ministro de Ciencia con Pedro Sánchez, no tiene un marcado carácter político. Eso sí, en el consejo de administración de la compañía también ha encontrado acomodo Therese Jamaa, pareja de José Manuel Albares.

El actual presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, fue exviceconsejero de Medio Ambiente y de Agricultura en la Junta de Andalucía durante los gobiernos del PSOE y antiguo director de gabinete de Belén Gualda, actual presidenta de la SEPI y antigua responsable de la naviera. En SAES y Sainsel, filiales de Navantia, la sociedad estatal también colocó a dos exsenadores del PSOE.

José Miñones, ex delegado del Gobierno en Galicia y ministro de Sanidad en un breve lapso con Pedro Sánchez, se encuentra al frente de Mercasa, mientras que Jesús Casas, antiguo director general de Desarrollo Rural de Asturias preside Tragsa. Sepides, compañía de apoyo financiero a empresas, está presidida por Francisco Blanco, ex secretario general de Industria con el PSOE. Al frente de Mayasa se encuentra José Tejero, exconcejal socialista en Almadén.

En Ensa, empresa de fabricación y suministro de componentes nucleares, la SEPI colocó a Francisco Javier Fernández, que en su día dirigió a las Juventudes Socialistas y aspiró sin éxito a liderar el PSOE en Cantabria. Juan Andrés Tovar, exsenador socialista por Cáceres preside Cetarsa. Al frente del Hipódromo de la Zarzuela está Ernesto Gasco, concejal socialista por el Ayuntamiento de San Sebastián durante 25 años y antiguo Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil, dependiente de Presidencia.

En definitiva, de las 21 empresas en las que la SEPI tiene participación por encima del 5 %, solo en tres —Epicom, Saeca y Ebro Foods— el Gobierno no ha colocado al frente a afines del PSOE o amigos del presidente.

ENLACES:

https://www.eldebate.com/economia/20250120/telefonica-ultima-victima-tentaculos-empresariales-sanchez_262350.html

🔽 El inaceptable asalto de Sánchez a Telefónica

El presidente da otro paso en su deriva autoritaria con una escandalosa operación política con dinero público

La operación de asalto de la Moncloa a Telefónica, una multinacional solvente que no necesita para nada la intervención política, supone un paso más en el acoso de Pedro Sánchez a la libertad y pluralidad definitorias de una democracia.

Citar en la Moncloa al presidente de la compañía para destituirlo y nombrar a la vez en su lugar a un adepto del PSOE conforma una escena impropia de un país europeo y se acerca más, sin duda, a la visión patrimonial del Estado característica de dirigentes como Hugo Chávez, célebre por sus expropiaciones, de las que se vanagloriaba en público.

Y desde luego obliga a preguntarse por las intenciones que promueven este abordaje, con seguridad nada tranquilizadoras.

Para empezar, porque Telefónica tiene un papel judicial relevante en dos de los casos que más acorralan a Sánchez, el de su propia esposa y el del fiscal general del Estado: tanto los patrocinios a la cátedra de Begoña Gómez cuanto la exactitud de las comunicaciones de García Ortiz durante la campaña de acoso a Ayuso tienen en la compañía, sin duda, un elemento clave para decantar los juicios. Y no parece que imponer a un socialista al frente de la firma ayude a confiar en su colaboración con los tribunales, precisamente.

Pero hay más, y es todavía más inquietante. Porque la colonización de Telefónica remata un largo proceso de usurpación de instituciones, organismos y empresas públicas por parte del PSOE, con dirigentes de constatada obediencia a su patrón.

Y porque además eso se perpetra en todos los ámbitos relevantes en la creación de estados de opinión, en el recuento o custodia de votos, en las comunicaciones de todo tipo e incluso en la inteligencia artificial.

A todos esos sectores se dedican el CIS, RTVE, Correos, Indra o Telefónica, entre otros. Y en todos ellos hay al frente, o influyendo decisivamente, a personas conjuradas en el proyecto de Sánchez y en su supervivencia.

Si se le añade a esta secuencia de abusos la utilización del Tribunal Constitucional para avalarlo todo y anular las consecuencias de escándalos tan mayúsculos como el de los ERE, la preocupación debe ser máxima y la reacción democrática también.

Arabia Saudí es ya el segundo accionista de Telefónica, lo que en sí mismo desmonta la justificación que Sánchez dio al invertir en la compañía con el dinero de todos los españoles y demuestra que su plan era otro. Y lo ha logrado, en plena tormenta judicial y con una deriva autoritaria que asusta y obliga a actuar con determinación democrática, judicial, europea y ciudadana. Antes de que sea tarde.

ENLACES:

https://www.eldebate.com/opinion/editoriales/20250121/inaceptable-asalto-sanchez-telefonica_262629.html

🔽 La 'operación Telefónica' y sus similitudes con el asalto de Hugo Chávez a la mayor 'teleco' venezolana

El nombramiento de Marc Murtra como nuevo presidente es un adelanto del interés de Pedro Sánchez por politizar una empresa estratégica


La gente pasa junto a un mural con la imagen de Hugo Chávez y Simón BolívarAFP

La ‘operación Telefónica’ del Gobierno comenzó en diciembre de 2023, cuando el Consejo de Ministros ordenó a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) la compra del 10 % del capital social de la compañía, y concluyó el pasado sábado con el cese repentino de José María Álvarez-Pallete y el consiguiente nombramiento de Marc Murtra, en una maniobra que guarda ciertas similitudes con Cantv, la teleco venezolana que Hugo Chávez nacionalizó durante su presidencia.

Aunque fue a José María Aznar al que le cayeron los estacazos por la privatización de Telefónica, fue Felipe González el que dio entrada a inversores privados. Para 1996, cuando llegó el ‘popular’ a Moncloa, la participación del Estado en la teleco se limitaba al 20,9 %. Es cierto que la privatización en 1997 sin trámite parlamentario y el nombramiento de Juan Villalonga –amigo de la infancia de Aznar– al frente de la compañía no ayudaron a mejorar la imagen.

Ahora el Gobierno vuelve a convertirse en el mayor accionista de la empresa, con un presidente nombrado a dedo tras cargarse a Pallete, que estuvo al frente de la compañía casi nueve años después de trabajar otros quince en diferentes puestos. La llegada de capital estatal se precipitó tras la llegada del fondo soberano saudí STC que, en septiembre de 2023, anunció por sorpresa la adquisición del 9,9 % de Telefónica, aunque Sánchez llevaba tiempo intentando meter mano.

Entonces, el presidente aludió a la necesidad de mantener la españolidad de una empresa estratégica para aprobar una inversión de 2.284,8 millones para la compra del 10 % de las acciones de la compañía. El nombramiento de alguien cercano al Gobierno era cuestión de tiempo, si bien sorprenden las prisas.

Esta operación recuerda a la que se vivió en Venezuela con la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela, conocida como Cantv. Fundada por capital privado en 1930, fue estatalizada durante la dictadura de Marcos Pérez. En 1991, en medio de una política de privatización, el gobierno venezolano vendió el 40 % de la compañía a Venworld Telecom, un consorcio en el que se encontraba Telefónica y GTE –actual Verizon–, a cambio de 1.885 millones de dólares de entonces.

Pero, con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, el país entró en una nueva espiral de nacionalizaciones dentro de la llamada Revolución Bolivariana que incluyó industrias estratégicas en sectores como la banca, la energía, la industria y, por supuesto, las telecomunicaciones. «La nación debe recuperar la propiedad de los medios estratégicos de soberanía, seguridad y defensa», comentó Chávez entonces en un anuncio que desplomó un 38 % el valor de la empresa en la Bolsa de Nueva York.

En 2007, Verizon acabó vendiendo su participación –el 28,51 %– a cambio de unos 572,24 millones de dólares y lanzó una oferta pública de adquisición (OPA) sobre el resto. Tras la nacionalización, Chávez nombró presidenta a Socorro Hernández, ahora sancionada por varios países,

Desde entonces, la compañía se ha convertido en un aparato de espionaje al servicio del régimen bolivariano, tal y como demostró Telefónica en un informe de transparencia en 2021, año en el que se interceptaron más de millón y medio de líneas de clientes venezolanos, cerca del 20 % del total. Además, se registraron 3,5 millones de solicitudes de interceptación destinadas a conocer los datos del suscriptor y su ubicación en tiempo real. Un aviso a navegantes de lo que puede ocurrir en nuestro país.

ENLACES:

https://www.eldebate.com/economia/20250121/operacion-telefonica-similitudes-asalto-hugo-chavez-mayor-teleco-venezolana_262674.html