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viernes, 10 de noviembre de 2023

El PSOE abandona la Transición

 

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https://www.abc.es/opinion/editorial-abc-psoe-abandona-transicion-20231110194618-nt.html

Cambio de régimen

Lo que el Partido Socialista ha firmado supone, de llevarse a efecto, el fin de la democracia de 1978.

Hoy  es un día para sentirse desolado. Vivimos horas en las que uno advierte que podemos estar diciendo adiós al mejor periodo de nuestra historia moderna. 

Lo que el Partido Socialista firmó ayer con Junts supone, de llevarse a efecto, el fin de la democracia de 1978, la misma en la que el PSOE ha gozado de una posición envidiable y con la que Cataluña ha disfrutado de un autogobierno inimaginable fuera de España. Pero ayer ambas fuerzas decidieron que esto ya no les sirve y el 9 de noviembre de 2023 se convierte en el disparador de un cambio de época, una mutación radical. Como la muerte de Franco o la llegada de la República, y sobre todo recuerda a 1923, nos devuelve en términos históricos a aquel golpe de Estado de Primo de Rivera con la complacencia de diversas elites, que fulminó la Restauración borbónica. Ahora también se socavan los fundamentos institucionales de tal forma que aniquilan la Constitución vigente, en favor de privilegios y desequilibrios. Si esto no se detiene, nos aproximamos a un régimen distinto. Y peor.

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https://www.abc.es/opinion/julian-quiros-cambio-regimen-20231110200919-nt.html

Europa avaló la carta del comisario preguntando sobre la amnistía y estudiará expedientar a España

 


https://www.abc.es/espana/von-der-leyen-avalo-carta-reynders-sobre-20231109195647-nt.html

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Ayuso pide "detener" y "juzgar" a los "grupos ultra" de la manifestación de Ferraz: "Condenamos los actos vandálicos"

 


https://www.elmundo.es/madrid/2023/11/08/654b52f2e85ece460d8b4582.html

🔼 Material inflamable

 

La negociación ilegítima de la amnistía está creando una tensión civil explosiva. Pura nitroglicerina política

El atasco de la negociación de investidura muestra la evidencia de que Sánchez se ha topado con otro ventajista que juega sin reglas. El presidente es osado, marrullero, mendaz, despierto para lo que le interesa, y su famoso espíritu de resistencia se basa en la falta de escrúpulos para saltarse límites ante los que los demás se cohíben o se frenan, pero su ejército de pelotas lo ha rodeado de una falsa reputación de estratega desmentida por las seis elecciones parciales perdidas durante su presidencia.

En julio se salvó por los pelos con una campaña a la desesperada y gracias a los flagrantes errores de la derecha. Ocurre que ahora se enfrenta a su némesis, un tipo con la misma ausencia de principios e idéntica psicología aventurera.

La tragedia colectiva es que el destino del país se está decidiendo entre dos logreros por naturaleza cuyos tejemanejes han creado una tensión social susceptible de desestabilizar el sistema.

En ese pulso, el jefe del Gobierno cometió un gravísimo error táctico. Tras dos meses sin referirse siquiera a la amnistía que estaba negociando, la sacó a relucir de golpe en la creencia de que el acuerdo estaba cerrado. Fallo de cálculo: desde ese momento, Puigdemont supo que lo tenía en sus manos y podía apretar hasta asfixiarlo. El prófugo nunca ha tratado a Sánchez como un socio sino como un adversario, el representante del Estado opresor que viene a implorarle respaldo dispuesto a ofrecer lo que sea a cambio. Y ha decidido disfrutar del privilegio de ver al enemigo arrodillado, con la retirada cortada, sin posibilidad de volver sobre sus pasos. Lo tiene a su merced y puede aumentar cuanto quiera las condiciones del pacto. Si se rompe la cuerda, él se quedará como está pero a la contraparte le espera un calvario. Con la sociedad española convulsionada por un estrés cívico inusitado, el líder socialista no puede ya permitirse un fracaso bajo pena de desahucio.

El drama consiste en que la amnistía prometida, ya de por sí escandalosa y humillante en una democracia, se va a volver explosiva si recoge además las últimas reclamaciones separatistas. El amparo a procesados por malversación y terrorismo –¡¡incluido el propio Puigdemont!!– augura un conflicto institucional serio con la justicia y amenaza con desatar en Europa reticencias intempestivas. 


Hasta para el criterio constructivista de Conde Pumpido puede resultar imposible de encajar en sus artes de prestidigitación jurídica. En el ámbito estrictamente político es material inflamable, pura nitroglicerina; el afán de ir más allá de lo admisible incluso en una arbitrariedad oportunista acercaría mucho la reelección presidencial a una operación espuria, una voladura completa de la institucionalidad legítima. El asunto ha ido demasiado lejos y sólo tiene una salida digna. La que Sánchez se resiste a tomar porque para él significa el final de la partida.

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https://www.abc.es/opinion/ignacio-camacho-material-inflamable-20231108211136-nt.html

🔼Tapar la infamia con la Infanta

 

La Princesa de Asturias representa la antítesis del Prófugo de Waterloo


Con su dominio acreditado de los tiempos, en Moncloa tenían un burladero marcado en el calendario desde hace semanas: 31 de octubre, la mayoría de edad de la Princesa de Asturias con la ceremonia solemne en el Congreso engalanado con el baldaquino entre el batallón de honores. Cómo no intuir que bajo ese dosel de gala se podrían ocultar muchas miserias. Así que ahí, en vísperas del gran día, encajaron la foto de la infamia con Puigdemont para que el eco se desvaneciera bajo la Leonormanía. Poco antes de la cita en Bruselas, Sánchez también agendó un homenaje a las víctimas del franquismo con Serrat cantando los versos de Miguel Hernández 'Para la libertad'. Una vez más todo medido con precisión: a Bruselas mandaban a Santos Cerdán, un 'aparatchik' de Ferraz con poco capital que poner en riesgo, mientras Sánchez se parapetaba tras el chaqué y la púrpura del Palacio Real. Ni siquiera la liturgia en la sede de la soberanía nacional –Francina Armengol, en un discurso vulgar sin una sola idea sobre el papel de la monarquía (el fantasma de Peces-Barba se estremecería de vergüenza en el salón de los Pasos Perdidos), tuvo el lapsus freudiano de hablar de «soberanía popular» con ecos iliberales– podía solapar el aquelarre de Bruselas, donde la delegación socialista fue a rendir honores al Molt Honorable Prófugo bajo un mural indecoroso de la fiesta del 1-O con la exaltación de la urna, como si fuese la Virgen del Rocío en el día grande de su romería. De Sánchez siempre impresiona su fascinante capacidad para metabolizar la inmoralidad, traficando con el Estado de derecho para pagar su investidura, pero el aplauso de casi cuatro minutos dedicado a la Corona interpelaba también a los ausentes, nacionalistas de prepotencia casposa, calada bajo una txapela o una barretina, e izquierda radical cuyos engrudos ideológicos ni siquiera les permiten entender que las democracias más prósperas e igualitarias son monarquías parlamentarias. Mejor sus admiradas repúblicas de Cuba o Irán, no te jode.

La política de Sánchez no estaba ayer en el Congreso y el Palacio Real, aunque él sí estuviera con su indecente sincretismo. Sus socios de Gobierno a esas horas proclamaban que aspiran a que Leonor no llegue a reinar nunca, y sus aliados preferentes de la izquierda soberanista –Esquerra, Bildu y BNG– insultaban a la Corona en nombre de «los Països Catalans, Euskal Herria y Galiza». Nada muy sorprendente después de que Sánchez colara la amnistía «en nombre de España».

La Princesa de Asturias, vestida de blanco Inmaculada Constitución, representaba ayer exactamente la antítesis del Prófugo de Waterloo que atacó, ataca y seguirá atacando el orden constitucional con fondos malversados a las arcas públicas. Esto es lo que ahora va a blanquear Pedro Sánchez, tras rendirle pleitesía, como pago por cuatro años más en La Moncloa. 

Una compra muy cara, salvo que pagues con la dignidad de España creyendo que eso no va contigo.

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https://www.abc.es/opinion/teodoro-leon-gross-tapar-infamia-infanta-20231101193411-nt.html

Los policías critican la orden de usar gases en Ferraz: «Ni cuando hemos estado acorralados nos lo han permitido»

 


https://www.abc.es/espana/estupor-policia-orden-lanzar-gases-protesta-ferraz-20231107183912-nt.html

Siete detenidos y 30 policías nacionales heridos tras las protestas de este martes ante la sede del PSOE

 



https://www.abc.es/espana/siete-detenidos-policias-nacionales-heridos-tras-protestas-20231108104318-nt.html

El PSOE cambia el rumbo de la investidura de Sánchez: la negociación con Puigdemont está "fuera de control"

 



https://www.cope.es/actualidad/espana/noticias/psoe-cambia-rumbo-investidura-sanchez-negociacion-con-puigdemont-esta-fuera-control-20231108_2989426

Rosa Díez lanza su pronóstico más sincero por lo que ocurrirá al aprobarse la amnistía: "El loco de Waterloo"

 



https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/noticias/rosa-diez-lanza-pronostico-mas-sincero-por-que-ocurrira-aprobarse-amnistia-loco-waterloo-20231108_2989582

La Justicia europea avala reclamar a un amnistiado si la ley que lo perdonó se deroga

 



https://www.abc.es/espana/justicia-europea-avala-reclamar-amnistiado-ley-perdono-20231108040434-nt.html

🔼 Con violencia, no

 

Cualquier tipo de exaltación agresiva no puede formar parte del juego democrático, y así se lo reprocharon este martes muchos manifestantes a quienes acudieron para reventar la concentración.

ÁBC denunció en el pasado las concentraciones de acoso al PP en su sede nacional y ahora, por coherencia, defendemos lo mismo respecto a las sedes del PSOE. Es un error convertir en un episodio de violencia el legítimo derecho de los españoles a manifestarse en el ejercicio de su libertad para rechazar la negociación con la que Pedro Sánchez pretende intercambiar amnistía por investidura.

Deslegitima seriamente a quien incurre en ellos porque en democracia la protesta es un derecho, pero la violencia no. Lo ocurrido anoche en Madrid no debería formar parte del escenario político en ningún caso, por más que la inmensa mayoría de manifestantes acudiese a la convocatoria en Ferraz con ánimo pacífico. Una minoría de extremistas muy radicalizados, conocidos en las redes sociales, quisieron patrimonializar la protesta enfrentándose a la Policía, saltando el cordón de seguridad, arrojando objetos a los antidisturbios y destrozando mobiliario urbano. Son conductas e imágenes que sobran, y que además contribuyen a provocar el efecto político y social contrario al deseado, ya que victimizan al PSOE.

Con esas conductas, sus autores se equiparan justo a quienes dicen combatir, asemejando sus algaradas callejeras a las vividas en el pasado a manos de radicales independentistas en Cataluña, o a los extremistas de Podemos rodeando el Congreso o agrediendo a policías brutalmente. Ofrecer argumentos de radicalización justo contra quien, como Sánchez, ha radicalizado al PSOE, quita razones a quienes critican los abusos del presidente del Gobierno.

Cualquier tipo de exaltación violenta no puede formar parte del juego democrático, y así se lo reprocharon anoche muchos manifestantes pacíficamente organizados a quienes acudieron exclusivamente para reventar la concentración, llevándola a un terreno inaceptable.

Por eso es lícito distinguir también entre quienes acudieron sin intención de provocar un solo altercado, que fue la inmensa mayoría, y las decenas de incontrolados que, argumenten lo que argumenten, se sitúan fuera del sistema.

Una manifestación que refleja un justificado malestar ciudadano no puede ser usurpada por ultras conocidos por la Policía que sólo contribuyen a fragmentar más nuestra sociedad y a generar un caldo de cultivo nada propicio para la compleja y delicada situación política.

Las reacciones de Pedro Sánchez asegurando que «quien ataca al PSOE ataca a la democracia» parten de una premisa falsa.

Manifestarse no es atacar. Sólo discrepar, denunciar, indignarse. Y de momento eso no está prohibido por la ley si se hace por los cauces pacíficos lógicos.

La izquierda siempre ha mostrado un doble rasero censurable. Lo hizo Podemos con su tesis del eufemístico «jarabe democrático» y lo hace ahora el PSOE. No es cierto que quien cuestione al PSOE ponga en peligro la democracia. El argumento es falaz. Y menos cierto aún es que cualquier español que considere que Sánchez claudica ante un huido de la Justicia sea un fascista o un reaccionario. Esos son los términos que está empleando el Gobierno para descalificar a los manifestantes, metiéndolos a todos en un mismo saco, lo cual es injusto.

No se puede señalar al ciudadano por denunciar una evidencia: que Sánchez negocia cosas dudosamente legales, que silencia al Congreso, que ejerce un control inédito sobre el TC, o que pretende aprobar una amnistía que no figuraba en su programa electoral, lo que es un fraude a sus electores. Quien ha movido las líneas rojas y desprotegido al Estado es Sánchez, no los ciudadanos.

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