https://www.eldebate.com/espana/20260313/asi-puede-falsear-identidad-votar_395360.html
Jaime Ostos fue un torero de estoque tomar dentro y fuera del ruedo. El diestro astigitano sobrevivió a mortales cornadas que, en su caso, no eran para evitar las del hambre. Y además se puso el mundo por montera como la tarde en que le soltó cuatro verdades al taquígrafo de Franco, a la sazón crítico de TVE y RNE, desenmascarándolo en vivo y en directo en una retransmisión desde Marbella. Plantado ante el comentarista, le endilgó: «Tengo el gusto de brindar la muerte de este toro a Manuel Lozano Sevilla, el trincón más grande y más sinvergüenza que hubo jamás en la crítica taurina». Luego de la zapatiesta, el espada le ganó la demanda al sobrecogedor porque, «si quería el dinero de los toreros, que se pusiera a torear y dejara de robarnos».
Aquel «Jaime Corazón de León» de su época de novillero no estaba loco como corrigió Pepe Luis Vázquez a un reportero. «El que está loco es el que se atreve a lidiar con él», sentenció el «Sócrates de San Bernardo». Sin duda, en el arte de Cúchares y en la política, hay que tener gatos en la barriga y arrear leña desde el inicio sin aperrearse, como opinaba Paco Camino que, poseyéndolo todo para ser único, acarreaba fama de dormirse en los laureles. Y no entre sus detractores, sino de admiradores como el escritor Antonio Díaz-Cañabate, quien puso en boga «la mandanga de Camino» e incendió al «Niño Sabio de Camas».
Valgan estos capotazos para subrayar como la urgencia del instante impone coger el toro por los cuernos a medida que se certifica como el dizque progreso sanchista encierra una manga de puteros y ladrones que, bajo la máscara del feminismo, desprotege a la mujer y que, so pretexto de combatir la corrupción, lo pudre todo. Todo ello con la cobertura del sindicalismo vertical (UGT y CCOO) que sólo protesta contra «el oportunismo» de la oposición tras llenar la andorga con subvenciones y del pacifismo cimarrón que antepone el martirio gazatí a una paz que les prive de su «turismo del ideal» o sus «creencias de lujo» que agravan las penalidades de quienes presumen salvar con mendaz filantropía.
La Moncloa manufactura mil y un relatos para bombardear a una población hipnotizada por unas televisiones en las que los periodistas son reemplazados por activistas
Entre tanto, la fábrica de ficciones de La Moncloa manufactura mil y un relatos para bombardear a una población hipnotizada por unas televisiones en las que los periodistas son reemplazados por activistas –o estos mutan en mercenarios para mantener la soldada– que salmodian las consignas del «Gran Hermano» cada minuto. Entretanto, los «broncanos» del «coronavirus, oe», como tarareaban arropando el negacionismo oficial de primera hora sobre el Covid de los 150.000 muertos, se hacen de oro atesorando propiedades mientras gimotean en los hombros de los empobrecidos con las baratijas sanchistas. Como los parásitos de Víctor Hugo en «Los miserables», gozan de «la alegría de sentirse irresponsables y de que pueden devorarlo todo sin inquietud» al servicio de una «magna latrocinia» con un caudillo que, usando en vano el nombre de la democracia, sacrifica el Estado de Derecho.
Si nada más arribar los Sánchez Gómez La Moncloa trocó en centro de negocios particular y en casino del socialismo de amiguetes, ¿cómo el resto de la «banda del Peugeot» que le aupó a Ferraz y a La Moncloa no iba a hacer otro tanto hasta fijar la «chistorra» –los billetes de 500 euros– como moneda de cambio de un agiotaje que pringa y cuyas huellas dactilares investiga la Guardia Civil? Aunque Sánchez hable ahora de su antigua guardia pretoriana como si no fuera con él y se tratara de intrusos y desconocidos, luego de poner la mano en el fuego por ellos, sus fechorías no podrían haberse llevado a cabo -como los negocios de su mujer y de su «hermanísimo»- sin la voluntad secreta de quien dicta leyes para violarlas en su provecho. Como determinó el clásico, «ninguna hoja se vuelve amarilla sin el invisible conocimiento del árbol todo».
Mas con la productividad de la tienda de embutidos de Ferraz despachando «chistorras» –hasta 2.000 de una tacada y destinario– con «la banda del Peugeot» blanqueando esos billetes de 500 euros en supermercados de Navarra, en Ongs familiares como Fiadelso o con testaferros de su clan. ¡Como para banalizar la desvergüenza con que es cosa del «trío sacapuntas [Ábalos, Koldo y Cerdán]»! No obstante, aciertan cuando añaden, creyendo restar importancia a la impudicia, que es «más de lo mismo».
Y tanto después de urdir una moción de censura con una sentencia falsa defendida en el ambón de las Cortes por quienes, en cuanto se supo el desenlace de la votación, se pusieron a trincar a calzón bajado –stricto sensu– y luego mercadearon la reelección de Sánchez con Puigdemont para seguir esquilmando al Estado que el prófugo golpista, por su parte, quería romper. Es milagroso que España sobreviva siendo esa navecilla que, como anima sor María Jesús de Agreda al deprimido Felipe IV, «no ha de naufragar jamás, por más que llegue el agua al cuello».
No cabe un Gobierno indecente sin un país que no sea presa de la peste negra que lo corrompe en silencio
Sin embargo, no cabe un Gobierno indecente sin un país que no sea presa de la peste negra que lo corrompe en silencio y sin estrépito como se ensayó durante el estado de alarma por el Covid. Así, bien por retroceso democrático, bien por daltonismo político, unos sobres de dinero negro como los del contable del PP, Luis Bárcenas, cuestan gobiernos a unos partidos, como debe ser, y otros pliegos -con fotografía con el anagrama del puño y la rosa- los sueldan proclamando desopilantes: «¡A mí con sobrecitos!». Es la anomalía de una España que es el único país europeo donde la corrupción no acarrea dimisiones cuando por menos lo hace con primeros ministros de Reino Unido, Austria, Estonia, Lituania, Portugal o Serbia.
Como los socios se harán tirabuzones con la famosa línea roja de la financiación ilegal del PSOE en contra de lo que arguyeron cuando la ristra de la corrupción ya anudaba bastantes chorizos antes de las chistorras de a 500 y con Sánchez propiciando con sus provocaciones el «voto llamada» a Vox en detrimento del PP con su política de portazos al no administrar instancia alguna, Feijóo debe torear a dos manos. Sin perder la cabeza, debe situarse, como dictaba Pepe Luis Vázquez, en un terreno en el que el público sienta que el toro le puede voltear, porque de ahí surge la emoción y la convicción, para derrotarlo sin que las astas rocen el capote y la muleta.
Para ser presidente del Gobierno, no basta quererlo, sino querer querer de verdad, no quedándose suspenso como el fiel de la balanza ante quien entró como huésped en La Moncloa para convertirse hoy en dueño y mañana amo y señor. Algo que debiera tener en cuenta asimismo Vox, salvo que le baste ampliar el chiringuito de intereses. La gravedad del momento exige que ambas formaciones trabajen juntas sin estarlo demasiado como esos pilares del edificio que están distanciados matemáticamente para sostenerlo con consistencia. Siempre que la prioridad de Abascal sea desalojar a Sánchez, y no a Feijóo, bajo el estupefaciente incienso de las encuestas de lance. Algo que está por ver. Pero ojo que, según el historiador griego Polibio, también se muere exagerando los principios hasta resultar hostiles.
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España está viviendo una situación política insólita: en la que la sociedad -corre ya- algo más que el riesgo de acostumbrarse a convivir (ó incluso simplemente a coexistir) con ella. Porque es insólito que en una democracia parlamentaria exista un gobierno que pretende mantenerse en el poder careciendo de mayoría en el Congreso, y sin haber aprobado ningún Presupuesto en la presente legislatura.
Sánchez que con 85 diputados (…!) llegó al gobierno para «salvaguardar la calidad de nuestra democracia», la ha degradado hasta el punto de que después de él, salvo mediante una moción de censura no habrá límite ni ético ni moral ni legal alguno, para que un gobierno dimita y convoque elecciones anticipadas dándole la voz al pueblo soberano. Ante una situación imprevisible como la actual.
Que en este escenario político, el discurso oficial del sanchismo para mantenerse en el poder sea el de evitar que la «ultraderecha» acceda al gobierno resulta patético como poco. Porque a lo anteriormente recordado se debe añadir que el control de su «gobierno» se ha efectuado hasta ahora, no desde el Congreso y el Senado, sino desde el extranjero con un mediador internacional, y por un prófugo de la justicia.
Si todavía pareciera poco ese vergonzoso espectáculo, se puede recordar también que Otegi tiene en su mano- si quisiera- derrocarle de la Moncloa. No es nuevo nada lo relatado, pero tenemos el deber de recordarlo y reiterarlo para contribuir a ayudar a que la sociedad española reaccione y despierte del «síndrome de la rana» en el que una parte no menor de ella, parece estar sumida.
Es decir, que estando en puertas de 2026, ya «sólo» no se trata tanto, -aunque también, de que se convoquen elecciones anticipadas-, cuanto de que se establezcan las reformas legales necesarias para que un escenario político como el presente, no se pueda reproducir en el futuro.
Los constituyentes sin duda no imaginaron que un personaje como el actual inquilino de la Moncloa accediera a ella, por lo que por ejemplo no establecieron una redacción de la Constitución que en su artículo 143 obligara a la convocatoria de elecciones a un gobierno sin Presupuestos durante más de un ejercicio.
Cuando menos, deberá ser una ley orgánica la que desarrolle ese artículo si la imposibilidad de reformar la Carta Magna lo hiciera necesario. El calendario político tiene el próximo 21 de diciembre una cita electoral en Extremadura con un candidato socialista sanchista procesado y a la espera de inmediata vista oral.
Mientras, el Fiscal General del Estado ha estado en esa situación durante dos semanas hasta ahora, defendido por la fiscalía y la abogacía del Estado cual si fuesen instituciones jurídicas al servicio de la defensa del sanchismo y no del Estado de Derecho.
Son otros ejemplos que ponen de relieve que con el sanchismo hay un auténtico parteaguas en la «calidad de nuestra democracia», que presuntamente Sánchez venía a garantizar en 2018. Y que ahora corre el riesgo cierto y grave, de convertirse en una virtual autocracia caso de que Sánchez efectivamente se presente a la reelección como proclama, y lo consiguiera.
Escenario que no puede descartarse vista la experiencia hasta ahora. En manos del PSOE estaría el imposibilitar esta eventual situación pero aquel PSOE, que el 1º de octubre de 2016 le cesó de la secretaria general en un histórico Comité Federal, ya no existe convertido actualmente en una mera plataforma política al servicio de su jefe supremo y único.
Y conviene no olvidar que precisamente fue cesado para evitar lo que -tras recuperar increíblemente el poder unos meses después-, viene haciendo.
Alfredo Pérez Rubalcaba tenía un «sentido de Estado» y unos principios políticos que ahora son inexistentes en Ferraz y la Moncloa. Con dirigentes socialistas que apoyaron aquel cese y ahora son aplaudidores habituales de Sánchez.
Y por cierto, resulta «inexplicable» que ese PSOE no se querelle contra la presunta «periodista de investigación» Leire Diez, que conspiraba afirmando que lo hacia en nombre de Sánchez, para descalificar a investigadores de la UCO y de miembros del Poder Judicial. Porque según ella, el «número uno» había ordenado que había que «limpiar todos esos bulos» que le acechan, y de los que afirmaba ellos eran los responsables.
CONCLUSIONES:
1.- Modificar el artículo 143 de la Constitución de forma que obligara a la convocatoria de elecciones a un gobierno sin Presupuestos durante más de un ejercicio.
2.- Inplementar una norma que impida presentarse como candidato a unas elecciones estando procesado y a la espera de inmediata vista oral.
3.- Evitar que un El Fiscal General del Estado procesado y a la espera de inmediata vista oral sea defendido por la fiscalía y la abogacía del Estado cual si fuesen instituciones jurídicas al servicio de la defensa del gobierno y no del Estado de Derecho.
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https://okdiario.com/opinion/escenario-nacional-insolito-que-no-pude-repetirse-15774894