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martes, 30 de mayo de 2023

Los barones echan la culpa al presidente: «Pedro nos ha hundido»

 

La última maniobra del líder socialista neutraliza el enfado de sus candidatos

En público, de momento, mantienen un silencio significativo; en privado, el malestar es enorme. Fuentes socialistas de Aragón, Comunidad Valenciana, Madrid y La Rioja -en Extremadura Guillermo Fernández Vara ha abortado el debate al asumir en primera persona el desastre y anunciar su retirada de la política en los próximos meses- responsabilizan al presidente del Gobierno del fracaso del PSOE en sus territorios.

La convocatoria de las elecciones generales quizá aparque este debate -esa puede ser una de las razones que le han llevado al adelanto electoral-, pero si los socialistas pierden también La Moncloa, un escenario más que posible, no habrá piedad con su inquilino.

Ya desde antes de la campaña los barones querían marcar distancias con un Pedro Sánchez que, según su visión, les perjudicaba electoralmente. El también secretario general del PSOE, sin embargo, impuso su criterio y decidió asumir todo el protagonismo, con constantes anuncios de medidas del Gobierno central en los mítines, lo que sacaba de foco la gestión de los gobiernos autónomos y municipales socialistas. Fue, porque así lo quiso él, una suerte de plebiscito sobre su persona. Y fracasó.

En Aragón, por ejemplo, donde Javier Lambán perdió las elecciones de forma estrepitosa, fuentes socialistas consultadas por ABC consideran que «el tsunami nacional ha pasado por encima de una buena gestión, un trabajo que hemos hecho sin estridencias» y que no ha tenido un peso suficiente en la campaña como para poder movilizar el voto. Lambán ha sido de los barones más críticos con el jefe del Ejecutivo, pero no ha conseguido que el debate en su comunidad se centrara en las cuestiones autonómicas.

Ximo Puig es otro de los damnificados por el error estratégico de Sánchez. Las fuentes de ese territorio consultadas por este periódico son categóricas: «Pedro nos ha hundido, es evidente». En esta comunidad el contraste entre el mitin electoral del presidente del Gobierno en Valencia, con unos pocos miles de personas, con el del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en una plaza de toros de la capital del Turia llena hasta la bandera ya anticipaba lo que podía suceder. Pero Puig, que no se desmarcó de su líder nacional, confiaba que el desastre no llegara a ese nivel.

En la Comunidad de Madrid, la eterna asignatura pendiente del PSOE, la sensación es muy parecida. «Se ha votado contra el presidente del Gobierno», afirman las fuentes consultadas por ABC en esa federación. En este caso, incluso el propio Sánchez, después de imponer como candidata a la alcaldía a su exministra Reyes Maroto, tuvo una presencia mucho más desdibujada, hasta el punto de que ni siquiera estuvo en el cierre de campaña.


En La Rioja, también con mayoría absoluta del PP tras las elecciones del pasado domingo, más de lo mismo: el «efecto Sánchez ha sido terrible», aseguran fuentes del partido en ese territorio.

Con seguridad, respuestas parecidas se podrían recibir de otros territorios, como Baleares o Andalucía, porque la sensación generalizada es que el presidente del Gobierno ha sido un lastre, algo que además se barruntaba antes de la campaña electoral. Fue significativa, por ejemplo, la ausencia de todos los barones de la conferencia municipal del PSOE, celebrada en Valencia, salvo como es lógico la del anfitrión, Ximo Puig, que acudió a la cita con el perfil más bajo posible.

En Andalucía, cae a cámara lenta. Los resultados de este domingo han sumido a los socialistas en un silencio atronador. El fin del liderazgo de Espadas es una teoría que se baraja hace meses. «Con la convocatoria de elecciones generales ya no hay nada más», señala a ABC un socialista experimentado en lo regional y que conoce bien el partido. El 23J es un golpe para un PSOE andaluz que viene tocado desde las andaluzas del año pasado y una manta que puede tapar los malos resultados. Dicen que «ahora es el momento de pensar en las listas». Y ahí se juegan mucho.

El giro total de la derecha en Baleares impide revalidar por tercera vez el tripartito de Armengol. La socialista, sin embargo, se muestra satisfecha por haber mantenido «el mismo nivel de voto» que en 2019, cuando el PSIB obtuvo su máximo histórico. «El PSIB ha aguantado; cada uno tendrá que dar sus explicaciones», apunta Armengol en referencia al descalabro de Podemos, el miembro del tripartito que la ha arrastrado a la oposición. El futuro de la líder socialista es una incógnita y no está claro que lidere la oposición en los próximos cuatro años.

«Cruzar el Tajo»

Fuentes del PSOE de Castilla-La Mancha que lidera el de nuevo presidente de la Comunidad, Emiliano García-Page, manifestaron de forma nítida a ABC que «la gente ha hablado en toda España en estas elecciones y está claro que la legislatura se puede dar por casi agotada».


Como es lógico, en el panorama de poder del PSOE la figura de García-Page se alza ahora con la autoridad que le da su nueva mayoría absoluta, por lo que algunos se preguntan si en este caso se atreverá a lo que desde Toledo, capital de la región, se conoce como «cruzar el Tajo», término acuñado en los tiempos de José Bono para medir las posibilidades de dar el paso de la escena autonómica a la nacional.

Por último, Canarias. El candidato socialista a la reelección, Ángel Víctor Torres, admitió la «dificultad» de formar mayoría para gobernar en el archipiélago, pero aseguró que por responsabilidad lo hará.


Pese a que han vuelto a ser la fuerza más votada en las Islas, poco júbilo se respiraba en la sede, donde sólo la nueva alcaldesa de las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, ha logrado gobernar con seguridad y sin tropiezos.

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https://www.abc.es/espana/barones-echan-culpa-presidente-pedro-hundido-20230530005007-nt.html

lunes, 29 de mayo de 2023

Sánchez encara la Presidencia de la UE entre la compra de votos y el asalto de empresas

 

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https://www.abc.es/economia/maria-jesus-perez-sanchez-encara-presidencia-ue-compra-votos-asalto-20230527180551-nt.html#vca=targetAO111&vso=abces&vmc=cx&vli=cx-sus-2

El PSOE pierde poder territorial

 

El plebiscito sobre Sánchez ha condenado al PSOE con una sentencia inapelable. Ha perdido el grueso de su poder territorial, muchas alcaldías y el PP le supera en unos 800.000 votos

Pedro Sánchez quiso convertir estas elecciones municipales y autonómicas en un examen personal de sus políticas y las urnas se han expresado con una aplastante rotundidad. 

El PP ha aventajado al PSOE en más de 800.000 votos y la práctica totalidad de territorios que estaban en disputa han caído del lado de los populares. 

 El mapa de España ha quedado teñido de azul y la pérdida de poder territorial del PSOE no encuentra precedentes. Lo más parecido fue la derrota de Rodríguez Zapatero el 11 de mayo de 2011, pero en aquella ocasión nuestro país se encontraba inmerso en una crisis económica global que sin duda decantó los resultados.

Ahora el castigo de la ciudadanía no puede achacarse a ninguna causa externa ni al contexto internacional. Los españoles se han pronunciado con extraordinaria claridad y han reprobado las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez y, sobre todo, su insólita geometría de pactos.

La derrota socialista supera, con mucho, los peores augurios que se habían realizado desde Ferraz y La Moncloa. La debacle sin paliativos que han sufrido los socialistas en las elecciones autonómicas encuentra un correlato casi perfecto en las elecciones municipales. El PSOE pierde Sevilla así como Valladolid, Valencia, Gijón, Murcia, Toledo, Coruña, Cáceres, Badajoz o Huelva. Durísimo. 

Ni siquiera Barcelona, que se había planteado como un posible premio de consolación y que adquirió un papel protagonista en el cierre de campaña, puede servir para minimizar los daños de este duro correctivo electoral. El Partido Socialista no tiene ningún dato sobre el que articular un relato mínimamente optimista como demuestra la incomparecencia de Sánchez, que ni siquiera acudió a la sede socialista de Ferraz.

Una de las herencias que deja Sánchez es el reforzamiento de Bildu, partido al que no sólo ha considerado un socio prioritario de legislatura, sino al que también ha blanqueado maquillando su pasado como brazo político de ETA. Los titubeos mostrados por el PSOE al conocer que había etarras en las listas de Bildu han sido demoledores para los socialistas, y el efecto conseguido es el de haber 'normalizado' al partido de Otegi, que ha pasado de 930 concejales en 2019 a cerca de 1.400 ahora, con un bagaje de casi 400.000 votos. De hecho, Bildu gana en dos relevantes capitales como Vitoria y Pamplona. Los resultados de Bildu generan alarma, especialmente en el PNV, porque con una extrapolación de estos resultados a unas autonómicas vascas, tiene factible acceder a la Lehendakaritza y abrir un nuevo desafío independentista al Estado, con el añadido de que sería el partido secuela de ETA quien lo pueda poner en marcha. Bildu, sin duda, se convierte así en una de las principales amenazas a nuestra democracia.

También es relevante la práctica desaparición de Ciudadanos y la relevante pérdida de peso específico de Podemos, lo que determinará las alianzas futuras de Sumar.

En estas elecciones el presidente Sánchez ha arrastrado al PSOE a una derrota que tal vez se podría haber evitado si los barones territoriales hubieran ejercido con responsabilidad su liderazgo y si hubieran confrontado el rumbo insólito de la legislatura. Es seguro que muchos líderes locales hoy estarán lamentándose por no haber exhibido una mayor distancia con el presidente del Gobierno al modo en que lo hizo, por ejemplo, Juan Lobato, a quien al menos le queda el consuelo de haber recuperado terreno para el PSOE en Madrid tras enfrentarse a las directrices oficialistas.

Es de justicia conceder que si estas elecciones las ha perdido el PSOE es porque, también, las ha ganado el Partido Popular. El rotundo éxito de los de Núñez Feijóo evidencia de forma irrefutable la recuperación del partido que, tras sufrir una intensa crisis reputacional, regresa para ejercer una robusta hegemonía desde las que encarar las próximas elecciones generales. La de Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso y otros líderes regionales es la estampa de una victoria pero, sobre todo, es el preludio de lo que puede ocurrir en las generales de diciembre. Pese a todo, nada está ganado y es seguro que veremos al presidente del Gobierno idear nuevos golpes de efecto que intenten revertir lo que, a todas luces, parece anunciar un cambio de ciclo político.


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https://www.abc.es/opinion/editorial-abc-psoe-pierde-poder-territorial-20230529002605-nt.html

Estalló el hartazgo

 Las urnas ratifican el veredicto previo de los sondeos demoscópicos y de un estado de opinión alarmado con las políticas sanchistas


lo que ha ocurrido hace unas horas no es más que la constatación democrática de un movimiento de respuesta que ha fraguado los últimos años. 

Las urnas ratifican el veredicto previo de los sondeos demoscópicos (excluido el CIS, en manos de un manipulador) y de un estado de opinión alarmado con las políticas sanchistas. 

Lo que ayer emergió electoralmente es un hartazgo nacional con el gobierno Frankenstein, con las mentiras más indecentes y con los socios elegidos por Sánchez para mantenerse en el poder:independentistas y neocomunistas. 

A Zapatero lo liquidó la crisis económica; su sucesor ni siquiera tiene esa excusa, hunde al PSOE, responsable de no haber frenado la dinámica de su líder contra los consensos y valores compartidos por españoles de diferentes generaciones. El Partido Socialista, además, ha engordado el monstruo de Bildu; anoche celebraba su éxito bajo el grito de independencia.


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https://www.abc.es/opinion/julian-quiros-estallo-hartazgo-20230529000509-nt.html

Más dura será la caída

 

- No es posible desvincular el protagonismo de Pedro Sánchez, omnipresente en la campaña hasta el punto de invisibilizar a los candidatos regionales, del fracaso

- "Podemos detenernos cuando subimos, pero no cuando descendemos" (Napoleón Bonaparte). 

 La pregunta es ahora si Pedro Sánchez podrá recuperarse en los seis meses que restan para las elecciones generales de la estrepitosa derrota sufrida ayer, que preludia el final de un ciclo político.

No solamente el PP se ha impuesto en votos en los 8.000 municipios de todo el país, sino que además podrá gobernar en Valencia, en Aragón, en Cantabria, en La Rioja y en Baleares. 

En Andalucía, feudo socialista hasta hace pocos años, los candidatos de Ferraz han sido barridos. Y Podemos tampoco puede jactarse de unos buenos resultados, sufriendo un retroceso generalizado en todo el país. Ciudadanos desaparece.

Está claro que el electorado ha castigado no sólo su gestión sino además su arrogancia. No ha tenido ningún escrúpulo moral en formular promesas imposibles, en tirar de unos recursos que no son suyos y en presentarse como un salvador del Estado de derecho. 

Difícil superar el grado de demagogia que han alcanzado sus mítines. Pero Sánchez no solamente ha dilapidado su capital político y llevado a su partido a un callejón sin salida. Ha abusado en el ejercicio del poder.

"La mejor manera de destruir la democracia es democráticamente" ( Levitsky y Ziblatt).

Hoy, los riesgos de una crisis del sistema vienen de las malas prácticas de los gobernantes y del mal funcionamiento de las instituciones.

En la Europa de hoy, y concretamente en España, ya no existe la posibilidad de golpes militares como los de Pavía, Primo de Rivera o la rebelión de los generales contra la II República.

Las amenazas contra la democracia provienen del interior del sistema, de los dirigentes de los partidos que practican la demagogia y el populismo y de los cargos electos que instrumentalizan las instituciones. Sánchez ha incurrido en todos estos desafueros.

El mejor antídoto para preservar las democracias, como señalaba Tocqueville, es la libertad. Consideraba que la libertad es más importante que la igualdad que puede derivar en una tiranía.

En España es fácilmente observable el descrédito de las instituciones y una creciente desafección hacia los políticos, cuya valoración en las encuestas es muy baja.

El sectarismo, el cainismo y la falta debates han minado la calidad de nuestra democracia, pero, a pesar de ello, seguimos viviendo en un país libre, donde existe una notable pluralidad, en el que las opiniones pueden ser expresadas sin restricciones y con una división de poderes que garantiza el ejercicio de los derechos civiles.

Sería un error caer en el catastrofismo y obviar el hecho de que España es una de las mejores democracias del mundo, pero ello no obsta para señalar inquietantes signos de deterioro del sistema que se han producido a lo largo de las dos últimas décadas y, más concretamente, en los cinco años que lleva gobernando Sánchez.

El más significativo es el presidencialismo hacia el que ha mutado nuestra democracia parlamentaria. Ya González y Aznar gobernaron con un marcado carácter personal, pero Sánchez les ha superado. No hay debates en el PSOE, el grupo parlamentario es un apéndice del presidente, las decisiones se toman en La Moncloa, mientras el culto a la personalidad y los autoelogios llegan a niveles patológicos.

Una democracia es un sistema de equilibrio de poderes y de controles. Sánchez ha concentrado en sus manos el poder ejecutivo y el legislativo, ha colonizado las agencias gubernamentales con sus afines, ha recurrido a las puertas giratorias y ha colocado a personas vinculadas al PSOE en los órganos constitucionales.

Otra de las prácticas que han viciado la calidad de la democracia es la funesta manía del presidente de hacer oposición a la oposición, generando la ficción de que es mucho más importante lo que haga y lo que diga Feijóo que lo que él decide en los Consejos de Ministros. El PP ha cometido errores como cuestionar la legitimidad del Gobierno, pero ello no justifica la permanente demonización del adversario a la que recurre el líder socialista. Ni tampoco esas palabras en las que atribuía a su formación el mérito de haber derrotado a ETA.

En una democracia, hay reglas no escritas que son tan importantes como la letra de la Constitución y una de ellas es el respeto al adversario. Y no hablemos ya de los escandalosos episodios del fraude en el voto por correo.

Podemos es una formación que no escucha ni respeta al contrincante. Por el contrario, Irene Montero y Ione Belarra han lanzado continuos mensajes de odio. Lo peor no es que se nieguen a rectificar sus errores, lo peor es su tendencia a demonizar a quienes no piensan como ellas. En un país que tiene todavía reciente la memoria de la guerra civil, su extremismo genera rechazo.

No hay duda de que la coalición entre el PSOE y Podemos les ha pasado factura a los dos en estas elecciones. Al igual que ha podido tener una influencia muy negativa en el voto de la izquierda moderada la inclusión en las listas de Bildu de terroristas condenados por delitos de sangre. Estaban en su perfecto derecho legal de hacerlo, pero es ofensivo e inmoral. No es achacable a Sánchez esta ignominia, pero lo que el presidente no puede obviar es que juró no pactar con ellos y les ha convertido en un aliado. Una de sus muchas promesas incumplidas.

Todo ello explica la derrota socialista y preludia un cambio de ciclo político, como sucedió en 1995 cuando la clara victoria de Aznar en las municipales anticipó el final de Felipe González. 

Pero lo relevante no es que el PP pueda ganar las elecciones en diciembre. No debemos mirar al dedo sino a la luna, a la dirección que apunta. Y la dirección es el progresivo deterioro de la democracia, amenazada por el populismo y el hiperliderazgo. Ya sucedió en Europa en los años 30 y podría volver a suceder. La democracia necesita reinventarse y profundizar en su esencia, como dijo Theodore Roosevelt.

Y un último apunte: habrá que ver cómo Feijóo gestiona sus pactos con Vox sin traicionar su programa y al electorado más cercano al centro. De la solución a este reto dependerá mucho el resultado de las generales. Pero de lo que no hay duda es de que el líder del PP está hoy más cerca del poder.

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https://www.abc.es/opinion/pedro-garcia-cuartango-dura-caida-20230529235633-nt.html