El déficit de caja del Estado se dispara hasta 34.892 millones de euros, un 25,8 % más que en el mismo periodo del año anterior.
Aunque los ingresos públicos alcanzan niveles récord, creciendo un 11,1 %, los pagos aumentan aún más, un 14,5 %, debido en parte a obligaciones pendientes de ejercicios anteriores.
El autor critica la diferencia entre el déficit de caja y el déficit de Contabilidad Nacional, que se sitúa en 23.210 millones, es decir, 11.682 millones menos que el déficit de caja. Sostiene que este sistema permite retrasar el reconocimiento de gastos y presentar una imagen más favorable de las cuentas públicas.
La recaudación del IRPF crece un 15,6 %, mientras que la recaudación del IVA solo aumenta un 3,9 %, lo que el autor interpreta como una señal de desaceleración económica.
Entre los gastos:
- Los salarios públicos aumentan un 5 %, lo que el autor relaciona con un incremento del número de empleados públicos.
- Los intereses de la deuda suben un 13,6 %, hasta 19.739 millones de euros, creciendo mucho más que los ingresos.
- Las prestaciones sociales aumentan un 5,7 %.
- Las transferencias a la Unión Europea crecen un 30,1 %, alcanzando 8.424 millones.
- Las transferencias a la Seguridad Social ascienden a 32.918 millones, un 10,7 % más que el año anterior.
En contraste, la inversión pública cae un 10,2 %, situándose en menos de 710 millones de euros al mes.
La conclusión del autor es que, pese a que los ingresos aumentan alrededor del 7 % en términos de Contabilidad Nacional, el gasto crece un 8,3 %, provocando que el déficit aumente un 17,6 %, es decir, aproximadamente dos veces y media más rápido que los ingresos.
Tesis central del artículo: el Estado está ingresando más dinero que nunca, pero el gasto sigue creciendo a un ritmo superior, especialmente por intereses de la deuda y transferencias, mientras la inversión se reduce, lo que provoca un deterioro de las cuentas públicas.
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