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miércoles, 10 de abril de 2024

🔼 DORMIR EN LA CALLE EN EL REINO UNIDO: ¿NECESIDAD O DELITO?

El aumento de las personas que pernoctan en lugares públicos ha llevado al Gobierno a derogar la Ley de Vagancia, en vigor desde hace dos siglos. A cambio, implementará otras medidas más duras -y polémicas- que buscan que los británicos se sientan más seguros

Conclusiones:

- Con multas y condenas de prisión no se soluciona el problema.

- La policía debería ayudar a las personas sin hogar a encontrar un lugar donde puedan quedarse de manera segura en lugar de arrestarlas y ponerlas en una celda.

- los Comedores sociales, albergues temporales, viviendas sociales forman parte de la solución al problema. 


Un grupo de personas sin hogar junto a una tienda de comestibles de Londres EFE

Rebecca camina por los vagones del metro de Londres extendiendo la mano para recibir lo que los demás pasajeros quieran darle mientras carga una manta de colores. Un joven le da una moneda, una adolescente una compresa. Otra mujer ve que va descalza y le pregunta su talla de zapatos. Al ver que coinciden, se quita los suyos y se los regala. Rebecca, con su pelo desaliñado, y sus manos hinchadas y sucias, no se lo cree. Sonríe agradecida, y pregunta varias veces, nerviosa, a la mujer, que si está segura. Ella le responde que no se preocupe, que lleva otros zapatos que acaba de comprar. Rebecca se sienta a ponérselos en el suelo, al lado de la puerta y no en un asiento, «porque huelo mal». La breve conversación deja claro que su opción favorita para pasar la noche no es al raso y bajo la lluvia, pese a que como dijo el pasado noviembre la entonces ministra del Interior, Suella Braverman, dormir en la calle es una «elección de estilo de vida».

No lo es para Lionel, que pide limosna frente a un cartel que reza «Help me. I just need a job» (Ayúdame. Sólo necesito un trabajo) en una calle de Londres. Conversa con ABC durante diez minutos mientras toma un café, su primera comida del día a las cuatro de la tarde. A la pregunta de si conoce la nueva legislación que quiere poner en marcha el Gobierno, responde que no. Y es que las declaraciones de Braverman se produjeron en el contexto de su defensa del Proyecto de Ley de Justicia Penal, que busca sustituir a la llamada Ley de Vagancia de 1824, una normativa que penaliza la vida en la calle y la mendicidad y que fue introducida para perseguir a los soldados heridos que comenzaron a mendigar en las calles después de regresar de las guerras napoleónicas.

Medidas más duras

La nueva propuesta legislativa introduce medidas más duras contra quienes se considere que provocan «molestias» por dormir en la calle, incluso en casos donde la molestia puede ser tan trivial como «oler mal», lo que incluye la posibilidad de una multa de 2.500 libras (2.900 euros) o una condena de prisión de hasta un mes. Un grupo de diputados, incluyendo a unos 40 conservadores rebeldes, están en contra de esta iniciativa. Bob Blackman, que encabeza la rebelión, considera que «la policía debería ayudar a las personas sin hogar a encontrar un lugar donde puedan quedarse de manera segura en lugar de arrestarlas y ponerlas en una celda».

Lionel da una breve y triste carcajada: «Si en la cárcel no hace frío y hay comida, que me lleven ahora mismo, aunque sea una noche». Después de perder su trabajo como administrativo en la empresa donde trabajaba después de la pandemia, se enfocó en encontrar otro empleo, pero su esposa se suicidó (durante el Covid entró en una fuerte depresión) y quedó a cargo de dos hijas pequeñas. Agotó sus ahorros y no pudo pagar más el alquiler. Con pocos amigos o familiares que pudieran ayudarlo, se vio obligado a salir a la calle. Lleva más de año y medio aseándose y a veces durmiendo en albergues temporales, donde según las organizaciones benéficas que trabajan con las personas sin techo, la demanda supera a la oferta, sus hijas están con una familia de acogida y a pesar de sus esfuerzos por encontrar un trabajo que le permita vivir, la falta de una dirección permanente y el salario insuficiente le han impedido encontrarlo.

«He hecho algunos trabajos, pero ninguno estable ni con un sueldo digno». «La gente cree que llegamos a la calle sólo por culpa de la adicción al alcohol o las drogas, pero esto le puede pasar a cualquiera. Antes del Covid yo era una persona 'normal', con esposa, niñas y un trabajo que nos daba para un piso y llegar a fin de mes, sin lujos, pero tampoco pasando hambre. Ahora no soy nadie». Y señala que le da igual lo que haga el Gobierno. «Si me ponen una multa, ¿cómo creen que voy a pagarla si ya lo perdí todo?».

Su caso no es único. Los últimos datos oficiales disponibles detallan que el número de personas, 3.898, que durmieron en la calle en una sola noche en Inglaterra durante 2023 aumentó un 27% en comparación con una noche típica del 2022. El número aumentó sobre todo en Londres, donde había 1.132 personas el año pasado en comparación con 858 personas en 2022, un aumento del 32%.

Salir de las calles

Un portavoz del Gobierno explicó a la prensa que «estamos decididos a poner fin al problema de las personas durmiendo en la calle de una vez por todas y tenemos un plan para abordar las causas fundamentales por las cuales las personas terminan en las calles, respaldado con una inversión histórica de 2,4 mil millones de libras» y agregó que «estamos derogando la obsoleta Ley de Vagancia y reemplazándola con nueva legislación centrada en apoyar a las personas para salir de las calles, al tiempo que permitimos a las autoridades locales y a la policía abordar comportamientos que pueden hacer que el público se sienta inseguro, como mendigar en los cajeros automáticos».

Para Layla Moran, parlamentaria de los Demócratas Liberales, «el Proyecto de Ley de Justicia Penal es simplemente la Ley de Vagancia de 2024». «Expertos de todo el sector llevan mucho tiempo abogando por un enfoque compasivo hacia las personas sin hogar. Pero en lugar de eso, este Gobierno tiene la intención de tratar a quienes duermen en la calle con crueldad y criminalización», denunció.

Quienes se oponen sostienen que en su forma actual, el proyecto iría aún más lejos que la ley que pretende derogar, y bajo cuyo paraguas han sido arrestadas casi 4.000 personas en los últimos cinco años. Desmond, un hombre de «unos 70 años», en sus propias palabras, defendió en una charla con ABC que «si alguien roba, que lo arresten; si alguien mata o agrede, que lo arresten. Pero que nos arresten por dormir en la calle o por oler mal, es ridículo, sobre todo cuando es el Gobierno el que nos ha abandonado».

Desmond es un veterano del ejército que luchó en conflictos en el extranjero. Después de regresar a territorio británico, enfrentó dificultades para reintegrarse a la vida civil. Sufre problemas de salud mental, incluyendo trastorno de estrés postraumático. Se divorció, y la falta de servicios adecuados para los veteranos lo dejaron sin apoyo. Su situación hace que pase constantemente por períodos de desesperación. «Si no fuera por las personas que nos dan comida en las 'Soup kitchens' (comedores sociales), yo estaría ya muerto. Y además nos hablan, nos hacen sentir personas, porque en la calle, somos invisibles».

Los últimos datos oficiales disponibles detallan que el número de personas que durmió en la calle en una sola noche en Inglaterra durante 2023 aumentó un 27%

Una promesa de 2019

Hazel Danvers, voluntaria en un albergue al suroeste de Londres, dice que en los 15 años que lleva en esta labor, no ha visto una crisis como la actual. «Y cada vez hay menos voluntarios, porque todo el mundo está luchando con sus propias dificultades en estos tiempos convulsos, los ayuntamientos están colapsados y el gobierno actúa cada vez menos».

«Amenazar a las personas con multas y prisión por su apariencia o su olor, o por buscar refugio en los portales, las alejará aún más de la ayuda. Instamos al ministro de Interior a que escuche a sus colegas, así como a los diputados de toda la Cámara, y abandone estas medidas», pidió por su parte Francesca Albanese, de la organización Crisis, desde donde aseveran que «la amplia definición de molestia» del proyecto «debería alarmarnos a todos», ya que «establece que alguien puede caer bajo esta definición si ha dormido en la calle, si 'aparentemente ha dormido en la calle' o si 'tiene la intención de dormir en la calle', y 'es probable' que cause molestias».

Desde la organización Shelter indican que el número de personas que duermen en la calle en Inglaterra se ha «más que duplicado desde 2010, cuando comenzaron a recopilarse los datos, con un aumento del 120%». «En el 2019, el Gobierno hizo la promesa en su programa electoral de que acabaría con el problema de las personas durmiendo en la calle para 2024, pero estas cifras muestran que está fallando en esta promesa y la situación está empeorando», dijeron, y Polly Neate, directora ejecutiva, considera que «las cifras son una prueba más de que el Gobierno no puede seguir haciendo la vista gorda ante la emergencia habitacional». «No hemos construido suficientes viviendas sociales en décadas, y con los alquileres en un nivel récord, miles de personas se ven obligadas a pasar sus noches congelándose en las esquinas de las calles. Ignorar una crisis de esta magnitud no puede continuar».

ENLACES:

https://www.abc.es/internacional/dormir-calle-reino-unido-necesidad-delito-20240409193710-nt.html