Tras el fin de la Guerra Fría, la OTAN ha ampliado su visión estratégica hacia una defensa de 360 grados, lo que incluye un nuevo flanco sur: Mediterráneo, Norte de África, Oriente Medio y especialmente el Sahel.
Esta región es muy inestable por conflictos étnicos, golpes de Estado, terrorismo yihadista, crisis humanitarias y efectos del cambio climático.
Tras la retirada francesa, Rusia y China están aumentando su influencia allí.
España intenta que la OTAN preste más atención a esta zona por su impacto directo en la seguridad europea, aunque muchos aliados siguen centrados en la amenaza del Este.

