https://theobjective.com/espana/tribunales/2026-05-07/capitan-bonilla-lopez-bulo-bomba-lapa/
Resulta lamentable que el presidente del Gobierno espere a saber quién es el asesino para condenar un crimen tan terrible como la muerte a puñaladas de un niño de once años. Una muestra más, que por desgracia no necesitábamos, de la falta de cualquier ética o escrúpulo moral en Pedro Sánchez.
Pero en esta ocasión también hay que condenar también la carrera de algunos, al otro lado del espectro, por hacer de este suceso espantoso algo que arrimar a su sardina política, como si la muerte del pobre Mateo y el dolor de su familia fuesen más o menos cruel y más o menos intenso en virtud de la nacionalidad, el país de origen o el color de la piel del asesino. Ha sido un espectáculo grotesco.
Y lo peor es que esta carrera de calamidades que no ha terminado: ahora el Ejecutivo quiere aprovechar lo ocurrido para dar un paso adelante en la batalla no para acabar con los bulos y el acoso en redes, sino contra la libertad de expresión y la discrepancia con el discurso oficial.
Porque no es casualidad que quiera protegernos de la mentira y los bulos el Gobierno más mentiroso de la historia, el que ha lanzado o dado pábulo a tantos bulos que ya es imposible recordarlos todos, el que no iba a indultar a los golpistas y los indultó, no iba a amnistiarlos y los amnistió y no iba a concederles el cupo catalán y se lo ha concedido; el que diferenciaba entre la persona de Pedro Sánchez y el presidente; el que se inventa los dictámenes de las instituciones internacionales e incluso ha tenido que ser desmentido, en más de una ocasión, por la Unión Europea.
Si el PSOE y sus socios realmente aprobasen una ley contra la difusión de bulos y se aplicase en justicia, los primeros condenados deberían ser Bolaños, Montero, Marlaska o el propio Sánchez, personajes que están tan familiarizados con la mentira que no dicen una verdad ni por error. Y basta con ver las trayectorias de estos mentirosos compulsivos para no tener ninguna duda: si ese tipo de gente pone sobre la mesa una ley contra las falsedades, podemos estar seguros de que lo único que se va a perseguir son las verdades.
Por otro lado, hay que recordar una vez más que en España el Código Penal ya recoge los mal llamados delitos de odio, incluso más allá de lo que quizá sería razonable, así como las discriminaciones por motivos racistas, amén de otros tipos penales como las injurias, las calumnias e incluso las amenazas, se produzcan unos y otros en un medio de comunicación, las redes sociales o el bar de la esquina. Es decir, no es necesaria una legislación extra que sólo puede tener un fin, como ya hemos dicho: cercenar la libertad de expresión.
En resumen: el Gobierno más mentiroso de la historia de la democracia quiere aprovechar los comportamientos lamentables de unos pocos para un nuevo intento de degradar nuestro sistema constitucional, castigar a los medios de comunicación que no participan de las campañas progubernamentales y acabar con uno de los bienes más preciados de una sociedad libre: esa libertad de expresión que hasta hace poco parecía garantizada y que ahora vemos que, como todo lo demás, también está en riesgo.
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https://www.vozpopuli.com/opinion/europa-no-se-traga-las-lagrimas-sanchez.html
Tras mentir sobre una ayuda inexistente de la Xunta a la empresa de su mujer, el presidente pone en boca del líder del PP palabras que no ha dicho.
Lejos de explicar los negocios de su mujer, el presidente del Gobierno se ha limitado estos días a denunciar una y otra vez las supuestas "mentiras" y "bulos deliberados" que determinados "pseudomedios" estarían difundiendo sobre su familia. No aclara cuáles son esos bulos ni demuestra con pruebas que lo son, pero asegura que esa es la razón de ser de su periodo de reflexión y, a la vez, el motivo por el que se queda.
"Yo defiendo la libertad de prensa, pero lo que no voy a defender, y creo que es inadmisible, es defender todo este fango, todos estos bulos y toda esta desinformación", reiteraba en la entrevista que este lunes por la noche concedía a TVE, al tiempo que él mismo aprovechaba la ocasión para lanzar un nuevo bulo sobre el líder de la oposición. "El señor Feijóo ha dicho textualmente que lo que debía haber hecho mi mujer es quedarse en casa sin trabajar", aseguraba en la televisión pública.
La realidad, sin embargo, es bien distinta. De hecho, el presidente del PP fue interpelado recientemente por esta cuestión en una entrevista en Onda Cero y su respuesta fue clara. "Usted puede ser presidente, tiene una mujer que tiene una carrera laboral, además de éxito, y no le va a pedir usted que deje de trabajar, ¿no?", le preguntaban directamente. "Evidentemente, no. Ahora bien, lo que sí le voy a pedir es que no tenga contratos con la Administración", respondía sin rodeos Feijóo, dejando clara cuál es la crítica que se hace a Pedro Sánchez.
A pesar de que sus palabras no dejan lugar a dudas, el presidente no ha dudado en manipular su discurso en todas sus intervenciones. De hecho, ya durante su comparecencia desde Moncloa, había tratado de utilizar ese supuesto machismo para justificar la "movilización" de la ciudadanía y las medidas que el Ejecutivo pueda aprobar para iniciar su particular "limpieza".
"Si consentimos que los bulos deliberados dirijan el debate político, si obligamos a las víctimas de esas mentiras a tener que demostrar su inocencia en contra de la regla más elemental de nuestro Estado de Derecho, si permitimos que se vuelva relegar el papel de la mujer al ámbito doméstico, teniendo que sacrificar su carrera profesional en beneficio de la de su marido, si, en definitiva, permitimos que la razón se convierta en rutina, la consecuencia será que habremos hecho un daño irreparable a nuestra democracia", subrayó el presidente en su alocución.
El bulo de la mujer de Feijóo
Sin embargo, el bulo que él mismo difundiría sobre Feijóo horas más tarde no es el único por el que el PSOE ni siquiera se ha disculpado. "Estaría bien que aprovechara alguna de sus intervenciones para explicar si es verdad que la mujer del señor Feijóo fue contratada y su empresa recibió una ayuda por parte de la Xunta", le espetó hace unas semanas María Jesús Montero. A su lado, un entusiasmado Pedro Sánchez, al que se le podían leer perfectamente los labios: "Sí, sí. Y hay más".
Se refería de una supuesta ayuda de más de 100.000 euros que el Gobierno gallego le habría concedido a la Fundación Sargadelos siendo Feijóo presidente y mientras su mujer trabajaba en dicha empresa. Sin embargo, el propio Segismundo García, dueño y administrador único del grupo, salió rápidamente a desmentir tal falsedad, asegurando que se trataba de una información "falsa, tendenciosa y con evidente ánimo de zaherir y dañar la reputación de las personas y empresas implicadas".
Después se supo que las subvenciones no fueron dirigidas a esta compañía, sino al Real Patronato de Sargadelos, una entidad pública que no tiene nada que ver con la Fundación y que tiene como objeto la reconstrucción, mantenimiento y puesta en valor, incluida la musealización, del conjunto histórico de la antigua fábrica de porcelana. A pesar del evidente bulo, ni el PSOE ni Pedro Sánchez han rectificado o han pedido perdón, por lo que son muchos los que hoy se preguntan si tales mentiras no cuentan para el presidente y si el medio que las inició -en este caso Infolibre- no es considerado por el presidente un "pseudomedio".
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