En Málaga con el PP, en Madrid con Vox o en Barcelona con SCC, la gente respalda a la oposición.
Colón es una paradoja en sí mismo. La plaza que lleva su nombre en el centro de Madrid es todo un símbolo del antisanchismo y, a la vez, la idea contra la que Sánchez construyó el discurso que le llevó a ganar las dos elecciones de 2019, abril y noviembre, sobre la base de una idea tan falaz como efectiva: o yo o el caos (que su ministra, fiscal general y diputada Lola Delgado bautizó peyorativamente como «el trifachito»). Muchas cosas han cambiado, casi todas a peor, pero una sigue igual: Sánchez está muy cerca de sellar un nuevo pacto con todos esos partidos de los que en algunas ocasión ha renegado. Mención de honor para Arnaldo Otegi y Carles Puigdemont.
Vox necesitaba hacer una demostración de fuerza para espantar tensiones internas y despejar dudas externas tras el 23J, y vaya si lo consiguió: no sólo por el número de asistentes, que fueron 100.000 en extraña coincidencia entre organizadores y Delegación del Gobierno; sino porque Colón significa la diferencia sustancial que enfrenta a las dos formas de hacer oposición a Sánchez: hacia el centro, como el PP, o hacia la derecha, como Vox.
De modo que ayer Colón gritó con fuerza en la voz de Santiago Abascal: «El autócrata sin escrúpulos responderá ante los españoles si se atreve». Mientras, el PP volvió a llenar, esta vez en Málaga para lanzar un mensaje similar, pero con menos decibelios: «Convoca a las urnas y vamos a votar otra vez», dijo Feijóo.
Lo que está claro es que sea en Madrid convocados por el PP o por Denaes y Abascal, en Málaga o Toledo por los populares, o en Barcelona por Sociedad Civil con el respaldo de PP y Vox, la ciudadanía respalda masivamente las manifestaciones contra Sánchez. Ese es el nexo de unión entre las distintas formas de hacer oposición al sanchismo, dos estilos que a estas alturas de 2023 tienen algo en común: el grito de la calle desgasta mucho a Sánchez y le molesta aún más. Y el clamor es tal, y tan diverso, que será difícil de uniformar con un adjetivo peyorativo de Producciones La Moncloa. Sánchez ha perdido la calle.
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